No estaba en los pronósticos que pocos meses después de consolidar un segundo mandato, las propias organizaciones sociales y pueblos indígenas que conformaron el Pacto de Unidad, germen además de la Asamblea Constituyente, iban a estar enfrentándose públicamente con el gobierno o incluso planteando la posibilidad de un referéndum revocatorio para el vicepresidente Álvaro García Linera. Quién iba a pensar que se iba a dar una separación entre el ejecutivo y los movimientos sociales que colocaron a Evo Morales al frente del gobierno en 2005 y renovaron ampliamente su apoyo en 2009.seguir leyendo en Rebelión
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